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Historia de la hermandad

 HISTORIA DE LA HERMANDAD

Según cuenta la tradición, en la capilla de la Casa-Palacio que los Duques de Arcos poseían en Mairena, existía una imagen de la Virgen con el título de Ntra. Sra. de Los Remedios, regalo de los frailes capuchinos del Convento de Sevilla. Esa imagen, con el paso del tiempo, fue trasladada a la Ermita de San Sebastián para que allí recibiese culto, teniéndose las primeras referencias de la estancia de ésta en la ermita en 1633; ya por entonces contaba con un altar propio y recibía la visita de muchos devotos que buscaban su auxilio y protección.

 

Ese fervor y el amor por la Virgen impulsaron la fundación de la Hermandad el 9 de julio de 1673, fecha en la que se reunieron en la Ermita de San Sebastián, situada en la Villa de Mairena del Alcor (Sevilla), con licencia y bajo la presidencia del Ilmo. Sr. Licenciado Don Juan García de Guevara y Aguayo, comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Sevilla, Vicario de las Iglesias de la Villa de Mairena del Alcor y de la de El Viso del Alcor, Cura y Beneficiado más antiguo de la Parroquia de Santa María del Alcor de Mairena, los siguientes vecinos: D. Juan Guillén Matías, D. Diego Hernández, D. Alonso Martín Palacios, D. Pedro Domínguez, D. Antonio Hernández, D. Antonio Guillén, D. Antonio Rodríguez, D. Gregorio Correa, D. José Vázquez, D. Rodrigo López, D. Juan Gómez, D. Francisco Mateos Viñas, D. Domingo García Ramos, D. Francisco Martín Pastor y D. Miguel Santos, acordando fundar una Hermandad, redactando los capítulos de las Reglas para su funcionamiento y nombrando la primera Junta de Gobierno, que quedó constituida de la siguiente forma: Rector, Ilmo. Sr. Licenciado Don Juan de Guevara y Aguayo; Alcaldes D. Juan Guillén Matías y D. Alonso Martín Palacios; Diputados D. Pedro Domínguez, D. Antonio Guillén, D. Antonio Hernández, D. José Vázquez, D. Gregorio Correa, D. Antonio Rodríguez, D. Juan Gómez, D. Rodrigo López, D. Francisco Mateos Viñas, y D. Domingo García Ramos; Mayordomo D. Diego Hernández y Escribano D. Miguel Jiménez Santos. Todos estos hermanos fundadores aportaron a la Hermandad un caudal de 1.200 reales para comprar doce cirios de cinco libras y la cera necesaria para las fiestas de la Virgen de los Remedios.

 

De esas primitivas Reglas podemos destacar el capítulo 1º: “Primeramente situamos y fundamos esta Santa Cofradía en la Iglesia y capilla que es de la Parroquial de esta Villa de Mairena, donde está fundada la primera Capellanía que en ella se sirve y canta, y está sita en ella la Cofradía de Jesús Nazareno, donde tiene su altar, y en dicha Iglesia está el Altar de la Reina de los Ángeles María Señora de los Remedios, y en él S.M. colocada”.

 

Y el capítulo 6º: “Se haga todos los años la Fiesta de María Santísima de Los Remedios el día del Dulcísimo Nombre de María, que es el 17 de septiembre, y si no es festivo, el domingo más inmediato, con primeras vísperas, solemne tercia, función con sermón, y procesión desde la Ermita de San Sebastián, Patrono de esta Villa, hasta la plaza de esta dicha villa, y ha de volver por el arrabal a la referida iglesia, asistirán todos los eclesiásticos, sacerdotes y capellanes, si tiene posible la Hermandad traiga música,  cuélguese la Iglesia con toda decencia y se repique en la octava, ocho días antes de la fiesta.”

 

Estas Reglas fueron remitidas al Arzobispo de Sevilla, Don Ambrosio Ignacio Espínola y Guzmán, quien dio el visto bueno para que el doctor Gregorio Bastán  Aróstogui, provisor y Vicario General del Arzobispado las aprobase el 24 de julio de 1673.

 

En el año 1756 parece ser que la Hermandad estaba casi extinguida,  pero los mayordomos de ésta, Manuel Figueroa y Tomás González de Saavedra, le dieron un nuevo impulso cuando trajeron de predicador al Padre Fray Luis de Aljama, capuchino del Convento de Sevilla, el cual avivó con más fuerza y fervor la devoción a la Santísima Virgen de Los Remedios.

 

A finales de la decimoctava centuria la Hermandad tuvo que hacer frente a importantes gastos para restaurar la Ermita, invirtiendo más de 4000 reales. La Virgen fue colocada en el altar principal, y San Sebastián en el camarín alto, además, se amplió el edificio, ya que la ermita era muy visitada durante los días de la celebración de la Feria.

 

Posteriormente, y en virtud de las Reales Órdenes publicadas, que hacían preceptiva la Real aprobación de las Reglas de las Hermandades, con fecha 23 de julio de 1789, D. Antonio Bustillo de Cevallos en nombre y virtud de poder del hermano y diputado de la hermandad, D. Tomás González de Saavedra, presentó la petición de aprobación ante el Consejo de Castilla, el cual corroboró las Reglas por auto el 31 de mayo de 1790, quedando firmadas el 23 de junio de 1790, entre otros señores, por el Conde de Campomanes y Pedro Escolano de Arrieta, secretario y escribano de cámara del rey Carlos IV.

 

Esta aprobación Real acreditó a la Hermandad cuando, en 1792, reclamó al Arzobispado sus derechos de preferencia sobre las demás Hermandades de Mairena por ser la única que tenía dicha aprobación. Fue entonces, cuando el provisor y vicario general del Arzobispado, D. Fabián de Miranda, pidió informes al cura de Mairena, D. Andrés Jiménez, que contestó el 9 de abril de ese mismo año: “como hay tres hermandades las más útiles, que son la del Santísimo, la de las Ánimas Benditas y la de Nuestra Señora del Rosario, cuyas fiestas se hacen a distintos tiempos, con sus respectivas novenas, y también algunas fiestas particulares como la de San Bartolomé, titular de esta villa, no considero necesario que continúe establecida.”

 

Una vez recogidas las Reglas por la Autoridad eclesiástica, el Vicario General pidió informes al Maestro de Ceremonias de la Catedral, D. Rafael García, sobre algunos aspectos contenidos en dichas reglas. Contestando el citado maestro el 23 de mayo de 1792: “que los hermanos, deseosos que sus difuntos disfrutasen de la indulgencia plenaria que los Pontífices han concedido cuando se celebra  la Misa en altar privilegiado, quisieron señalar este privilegio, en el capítulo séptimo, con esta cláusula sencilla: Que se digan tres Misas del Pontífice”. Y en cuanto a lo que se dice en el capítulo octavo, “que asistan los hermanos a las procesiones del Jueves y Viernes Santos al entierro y desentierro del Sacramento”. Pensaba que había dispuesto esta asistencia de los hermanos a la Parroquia, quizás por ignorancia, porque en muchas provincias españolas, al monumento donde se reservaba el Sacramento esos días de la Semana Santa lo llamaban el Sepulcro, y habían usado en sus Reglas el lenguaje como se expresaba en 1673.

El 9 de junio de 1792 el Notario Eclesiástico José Álvarez comunicó que el provisor y Vicario General del Arzobispado había decretado: “No ha lugar a la aprobación de las Reglas de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios.”

 

La Hermandad en aquel momento respondió a este decreto nombrando al procurador Patricio Puertas para que le representase y recurriera ante la Audiencia, entablándose un pleito con la Autoridad Eclesiástica el 14 de julio de 1792. La Audiencia entonces alegó que se habían limitado a sancionar unas Reglas que ya habían sido aprobadas por la Autoridad Eclesiástica hacía más de cien años, y sólo tenían algunos cambios en pequeños detalles, como la sustitución de los alcaldes por consiliarios y el escribano por un secretario.

 

Una vez aclarado este punto, el pleito se dio por finalizado el 11 de abril de 1793 con el consiguiente disfrute de los derechos de la Hermandad.

Desde 1790 la Hermandad se estuvo rigiendo por las Reglas aprobadas en esa fecha, y no fue hasta 1959 cuando se discutieron y se redactaron nuevas Reglas con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos, siendo aprobadas por el Vicario General del Arzobispado Rvdo. Sr. D. Emilio Aguilar. Posteriormente, para cumplir con las Normas Diocesanas para Hermandades y Cofradías decretadas por el Sr. Arzobispo de Sevilla, fue necesaria la redacción de nuevas Reglas en 1995. Y en la actualidad, la Hermandad tiene prevista la aprobación de las nuevas Reglas corroboradas en el Cabildo General Extraordinario celebrado el pasado 8 de junio de 2007.

 

En cuanto a la primitiva imagen de la Virgen de los Remedios, se cree que pudo realizarse en la primera mitad del siglo XVII, y según la tradición, era un regalo de los frailes capuchinos de Sevilla al Duque de Arcos, señor de Mairena. Esa venerada imagen fue presa del fuego el 19 de julio de 1936 y fue sustituida, hasta 1952, por otra imagen donada por la familia de Don José María del Rey, de la cual hoy no conocemos su origen, fecha de ejecución y paradero. Si se conoce el paradero del Niño Jesús, que fue regalado por el párroco D. Enrique Pruqquer Oropesa a una familia de Mairena. Esa imagen llegó a procesionar como Dolorosa en la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno cuando ésta aún no contaba con la imagen de la Virgen de la Amargura.

 

La imagen de San Sebastián, una interesante talla barroca, fue adquirida por Antonio Marín Jiménez “Cebrón” tras una ardua búsqueda por los conventos del entorno de Mairena.

 

El paso del tiempo hizo mella en aquella imagen de la Virgen, que al parecer era de barro, y hubo de sustituirla por la imagen actual. Ésta  fue encargada el 12 de junio de 1952 al escultor Francisco Pascual Reyes. En el contrato; el mayordomo, D. Antonio Marín Expósito; el segundo vocal, D. Pablo Marín Expósito y el hermano, D. Andrés de la Peña estipularon que debía ser una la imagen de la Virgen con el Niño para vestir y en madera de ciprés, que sería entregada el 20 de agosto del citado año. El coste de la imagen fue un total de 5000 ptas de las cuales, 1500 fueron entregadas el día de la recogida de la imagen y el resto en seis meses a partir de dicho día.

 

Aunque en un principio la Patrona de Mairena era Santa María del Alcor, la Virgen de los Remedios cuenta con una arraigada devoción entre los maireneros y siempre se ha considerado como “nuestra protectora especial ”. Prueba de ello eran los muchos exvotos, hoy desaparecidos, que llenaban las paredes de la Ermita de San Sebastián y una oración popular que dice: “Tú eres Patrona de Mairena y es tanta la dicha nuestra, que en vuestra ermita encontramos alivio para todas las penas.”

 

Como premio a esa antiquísima y enraizada devoción, el 17 de octubre de 1959 el Excmo. Ayuntamiento de Mairena presidido por D. Agustín Jiménez Jiménez acordó respaldar oficialmente el patronazgo de la Santísima Virgen de Los Remedios. Y de esta forma el Sr. Alcalde lo comunicó a la Hermandad:

 

    “A la Junta de Gobierno de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios de esta Villa. Tengo el gusto de comunicarles que la Corporación Municipal en sesión plenaria celebrada el día 17 del corriente mes, adoptó el siguiente acuerdo: -“13ª. Patronazgo de Nuestra Señora de los Remedios. Entra en turno el epígrafe marginado, que Su Señoría ha estimado oportuno incluir en el orden del día de la presente sesión con el fin de recabar de sus compañeros de Concejo el apoyo a la iniciativa de promover ante las Autoridades Eclesiásticas la Proclamación Canónica del Patronazgo de la Villa, atribuyéndolo a la Santísima Virgen María en su advocación de Nuestra Señora de Los Remedios. Fúndase la propuesta de la Alcaldía en el hecho de que la actual Mesa directiva de la Hermandad, atendiendo a la acrecentada devoción del vecindario a la Señora en la referida advocación cuyo culto antiquísimo, inmemorial en los anales de la Villa, se encauzó oficialmente hace unos tres siglos con el reconocimiento formal de la Institución que se fundara para dar el esplendor y decoro que reclama Su excelsitud, ha iniciado una campaña popular con vistas a lograr la declaración de dicho Patronazgo; y estima que debe ser el Ayuntamiento, como ente jurídico representante de la vecindad, quien anticipándose a otras manifestaciones, colectivas o individuales, encabece el movimiento que se inicia. Recogida la idea por los circunstantes y contestes con ella por ser uno mismo el sentir de todos, por aclamación acuerdan que se tenga al Ayuntamiento, en su calidad de Órgano Rector del pueblo de Mairena, como cabeza en la petición que se dirija a la Jerarquía Eclesiástica recabando el reconocimiento oficial canónico de Nuestra Señora de Los Remedios como Patrona de la Villa. Cuyo acuerdo será notificado a la Hermandad a los oportunos efectos.” Dios guarde a Udes. Muchos años. Mairena del Alcor, 17 de octubre de 1959,  el Alcalde, Agustín Jiménez Jiménez Vallejo. Por autorización de la Corporación: El Secretario, José María Paz Carro.”

 

La constitución canónica del Patronazgo de la Santísima Virgen de los Remedios culminaría el 8 de diciembre de 1991, cuando el Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo dio lectura al decreto que la proclamaba Patrona Canónicamente. Fue el colofón a una serie de actos que comenzaron el 29 de noviembre con un devoto traslado de la Virgen a la Parroquia, para la celebración de un Solemne Septenario, los días 1 al 7 de diciembre y la Función Principal, el día 8 oficiada por Fray Carlos Amigo Vallejo. Tras la finalización de la Santa Misa se daría paso a la Salida Procesional que retornase la Virgen a su Ermita y, de camino a ésta, recibiese en la fachada del Ayuntamiento la Medalla de Oro de la Villa de la mano del Sr. Alcalde D. Antonio Casimiro Gavira Moreno, siendo así la primera imagen de Mairena en recibir tal distinción. Pero ese día las inclemencias meteorológicas obligaron a la Hermandad a cambiar la procesión para el día siguiente, lo cual no supuso ningún impedimento para que ésta se realizase con el fervor y esplendor que tan especial evento requería.

 

Si a finales de la década de los cincuenta, la Hermandad dio un paso adelante en el Patronazgo de la Virgen con la adhesión del Ayuntamiento, no menos importante fue la década posterior, cuando en sustitución de las antiguas giras campestres que tenían lugar los días 20 de enero en honor de San Sebastián, se celebró la primera Romería el último domingo de septiembre de 1968. Esa primera Romería contó con la participación de numerosos devotos, jinetes y carrozas que acompañaron a un improvisado Simpecado, en el que un cuadro con una fotografía de la Virgen colocado sobre una carreta peregrinó al denominado “Pinar de La Salve.”

 

Desde entonces ha venido celebrándose de forma ininterrumpida hasta nuestros días, y siempre con la estimable colaboración de la Hermandad, devotos, establecimientos comerciales y un sinfín de personas más que han contribuido a que la Romería se consolide como una fiesta tradicional del pueblo, donde jóvenes y mayores pasan un día de grata convivencia. Una prueba de la consolidación y afianzamiento de la Romería ha sido el estreno de una nueva carreta del Simpecado en septiembre de 2006.

 

El año siguiente a la primera celebración de la Romería, la Hermandad vivió un acontecimiento, que si por entonces no adquirió la importancia que merecía, en la actualidad se ha convertido en el aval más importante para la consecución de la tan esperada Coronación Canónica de la Santísima Virgen. El 8 de septiembre de 1969 el Sr. Cardenal Dr. D. José María Bueno Monreal celebró Santa Misa en la Ermita de San Sebastián y bendijo e impuso una nueva corona a la Virgen, actuando como padrinos el Excmo. Sr. Gobernador Militar D. Esteban Collantes Vidal y su esposa.

 

En estos últimos años, la Hermandad ha experimentado un notable auge y un mayor protagonismo en la vida religiosa del pueblo de Mairena, entre otras cosas, gracias a la consolidación y celebración de numerosos actos como: las Bodas de Plata de los Matrimonios cada 8 de diciembre, desde 1992, y las Bodas de Oro un día de Novena; el Rosario de la Aurora en los días previos a la Novena; la Ofrenda Floral de los Niños de Mairena a su Patrona cada 7 de septiembre; la Misa flamenca el 8 de septiembre y, sobre todo, la Solemne Novena, que siempre ha sido el mayor y más importante culto mariano del pueblo. Asimismo, es digno de reseñar que cada año la procesión cuenta con más costaleros y los devotos que salen al encuentro de la Virgen, los cuales ya no son todos maireneros, son cada vez más numerosos.

 

Tampoco hay que olvidar los vínculos que la Hermandad mantiene con la Casa Real Española, desde que, en mayo de 2005,  S.A.R. La Princesa de Asturias, Doña Letizia Ortiz Rocasolano, aceptó el nombramiento de Camarera Honorífica de la Santísima Virgen de los Remedios, erigiéndose como una de las primeras Hermandades que hizo este ofrecimiento a la Princesa de Asturias. Pero la relación con la Casa Real no solo se ha limitado ofrecer dicha distinción, también, la Hermandad ha estado presente en momentos importantes de la vida de la Princesa, ya sean de carácter alegre o triste, mediante el envío de telegramas de felicitación o condolencias, y como no, en el nacimiento de las Infantas Leonor y Sofía a las que se les remitieron sendos regalos.

 

En Febrero de 2009 la Real Hermandad de Ntra. Sra. de Los Remedios y Mártir San Sebastián consiguió su gran propósito y el deseo de todo el pueblo de Mairena, la Coronación Canónica de la Santísima Virgen, un proyecto que se puso en marcha el 28 de junio de 2001 con la ratificación del Cabildo General Ordinario; pero que en realidad contaba con unos sólidos cimientos desde el 8 de septiembre de 1969. Nuestro Pastor Diocesano por aquel entónces, Fray Carlos Amigo Vallejo, firmaba el decreto por el cuál la Patrona de todos los Maireneros recibía la máxima distinción que se le puede conceder a la Stma. Virgen.

Desde ese día la Santísima Virgen de los Remedios ostenta el título de Remedios Coronada.